viernes, 18 de febrero de 2011

A Clarita, al sur de Argentina

En esta depresión, en esta ruín tortura, con el apetito deshecho y los ojos rotos, supe indagar en las imperiosas redes que me habían revolcado con inclemencia. Y la hallé esperándome con su amplia sonrisa y sus letras y sus dibujos tan personales, que me desesperan el hecho de tener que desaparecer por un día y dejar de ver a través de una web cam. Como le dije, con ud el arte adquiere otra definición, una que lleva intrínsica su nombre.

Podría pasarme toda la noche admirándola, admirándola y no tocarla. Ponerla en un pedestal y admirarla, admirarla eternamente.

Cásese conmigo. Disculpe si soy apresurado, pero es que soy así, quiero a las personas que me tratan bien.

En sus hermosos ojos encuentro un buen motivo para volver a sentir...

Y quisiera ser ese oso que hace llevable sus noches

Y esa sonrisa que se dibuja con cada incoherencia mía.

Te encontré y encontré una razón para escribir.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Necesidad

La noche cubre con su delicada figura femenina el cielo. Las estrellas honestas, con su fulgor, iluminan esta tristeza. No estás, Claudia, no estás, y eso me duele. Nunca estarás para mí, nunca he de encontrar la fisonomía que más me gusta. Peor, nunca me corresponderás. Ni a este frenesí que se desata cuando te veo en la academia, amor mío. La noche silenciosa avanza. Y llega la madrugada a enfermar mis penas. Mis pensamientos lloran. Y las perlas que se desvarían como una tentadora forma de irse muriendo con lágrimas se encausan a provocarme la más exagerada tristeza. Quisiera estrecharte con frenesí amoroso, besarte hasta herirme, tocarte hasta morir. Te ves bella cuando te dejas llenar de nostalgias. Si te importa, te escribe otro que también vive de nostalgia y que tuvo la nostalgia mucho antes de infectarse de recuerdos. Y esos recuerdos son los que tú regalas. Necesito demasiado de ti. Tal vez la doctora Villa dirá que es una de mis obsesiones; lo dudo, eres más que eso. Eres una necesidad absoluta. Y a la vez eres un lujo.
Te adoro, Claudia, te amo, te necesito. Qué parcas palabras las mías que no saben reflejar la sinceridad de mis sentimientos en su totalidad. Sólo puedo darte una delicada copia de lo que en mi interior crece como una enfermedad. Y ya no sé si eres real. O en qué momento de mi imaginación te realizaste y te independizaste de mis ideas. Necesito de tus palabras, son mi combustible para resistir. ¡Te necesito! Eres una ilusión repentina, algo que se realiza como un posible, pero termina siendo una alternativa de la realidad. Pero eso no perjudica lo joven y bonita que eres. Y la tristeza…
Y esa sonrisa es el reflejo de lo que vendrá. Y esos ojos los imposibles que sueño tener.
Y esa boca los versos que deseo componer. Y ese cabello entre mis dedos poderlos adorar. Luces como si hubiera visto un serafín volar por tu preciosa ciudad. Y ese lunarcito otra vez que atrapa las atenciones. Y esos ojos grandes... Tienes quién te diga calla, no llores, palomita... Un llanto no se parece al otro... El mío es más subjetivo, el tuyo me lo imagino, por tus nostalgias, más lejano cada vez. Y eso me alegra. No te ausentes... Ni si quiera cuando decidas iniciar algo, con alguien. Sólo te pido que no te olvides de mí porque me destrozaría perderte. Es que sabes el truco de saber hacerte necesitar.

martes, 5 de octubre de 2010

Promesa

Tú ya me conoces, ya sabes la mierda que soy; pero si en este tiempo que viene logras ver algo de mí que te guste en verdad, que te vuelva loca, como antes, y notas que he cambiado demasiado, y que ya no estoy loco, y ahora soy digno para ti, y logras ver en mí, tu amigo, a ti misma otra vez; entonces podemos estar juntos, porque todo lo habremos superado.

miércoles, 28 de julio de 2010

Dos aves erráticas se encuentran

A Ángela War, por ese tiempo delicioso que me regaló en mitad de un vendaval, que amenazaba con traernos abajo moralmente.

Como perdidos dentro de un poema, era como si despertara de un sueño, y al finalizar estabas tú, inquietante, decidida, impersonal. El camino al hospital fue tan agradable por vez primera, como para que dure la eternidad. Al fin me sentí acompañado y comprendido por tus ojos. Mis manos temblaban, lo sabes, todo mi cuerpo, con el ímpetu que tú le ponías a tus pasos, no es fácil andar a tu lado, no porque seas desagradable, qué locura, al contrario, es porque uno se siente demasiado bien, y las cosas llevadas al extremo son peligrosas. Fue jocoso que me preguntaras si te iba a matar; cómo hacerle daño a una persona tan agradable como tú, desde el primer momento me encantaste. Sé que no somos aptos para ese tipo de trabajo al cual fuimos, tal vez sea que no nos entienden, o tal vez el destino tiene predestinado algo superiro, lo cual dudo, porque el inefable siempre nos sale con jugarretas. Pero esta jugarreta que nos preparó, no se la increpo porque conocerte fue como conocerse a sí mismo, como conocer a un ser superior, que lo sabe todo, porque hasta el nombre de mis pastillas y sus respectivos efectos. Hace unos días más, mi corazón sufre un exilio... Siempre hay descarte... Pero tú no, tú eres como imposible y agradable. Eres como un huracán que sabe hacerlo todo. ç

Realmente no le increpo nada al destino. Le agradezco, como pocas veces, el haber coincidido con alguien tan especial, que sabe lo que tengo, que lo ha padecido y me puede ayudar a superarlo. Hay gente mejor que yo, menos depresiva, con más autoestima, tal vez entre ellas encajas tú, no, no es un tal vez, es una aseveración.
Te agradesco también por estar en ese instante cuando mi existencia se tornaba gris sin medicaciones, con pastillas escasas y entre paredes blancas.

Muchas gracias por existir... Muchas gracias por encontrarme

martes, 6 de julio de 2010

Porque me gustas

Me gustas porque eres mía.
Y soy tuyo también.
Me gustas desbordante de alegría
y mía, mía como mi piel.

O quizá me gustas toda,
azul, deliciosa, precisa, entera,
fulgurante de alegría, buenamoza
Y porque eres mía, real y verdadera.

Me gustas porque eres música,
principiante y perfecta, mi vida.
Me gustas porque eres única
y estás dispuesta a unir tu vida a la mía

miércoles, 5 de mayo de 2010

Tania yeye

Ella, cómo lo digo, es la luz y la razón. O tal vez el presentimiento de todo lo bueno que le pueda suceder a cualquiera. Y, si se quiere, la uniformidad que el universo nos obliga.

lunes, 1 de junio de 2009

PRIMER BESO

Entonces llegué a mi habitación decidido a todo, incluso a perdonarme. Y cómo no, si yo la requetequería y ella me había correspondido aunque sea por unos diáfanos segundos. Su boca sobre la mía, como pétalos sobre labios urgidos. Imposible describirlo por escrito, sólo estas imágenes que son recuerdos, tan personales, tan fijos pueden acercarse a lo vivido. O sea que fue ella la ecuación indescriptible del amor auténtico; para ser más precisos, la creí el amor de mi vida, incapaz yo de enamorarme, pensé, de alguien más en un futuro como éste, el contexto en el que te escribo. No pude exigirme a soñar, conforme con un beso quedé, porque si soñaba, quizá esta vesania que fue mi vida, esta paradoja del amor principiante hubiese crecido y el viaje hubiese sido antes, por consiguiente, la tristeza peor. ¿Tristeza? Quién habla de tristezas en ese momento. Imposible. El mozalbete más radiante del orbe se tendía en su cama como un cubrecama, luego de haber puesto play al casete de Calamaro. Y se extasiaba al rubor de un beso… Y al hecho de estar escuchando una buena canción.
No podías haberme arrancado la sonrisa ni con pinzas: Mónica había metido su lengua en mi boca y jugueteado dentro… Hummm, qué jolgorio, qué dicha. ¿Cómo? En primer lugar, siempre quise besarla, o algo más, como sentirla entera mía, pero es en esos casos cuando mandan las hormonas y mandan la pasión. Precisamente era eso lo que quería. Luego, intentar sostener esa tesis en la que se dice que ella es un ángel, o sea, satisfacer la necesidad de pasear mis manos por su espalda desnuda en pos de sus alas, o de las cicatrices que éstas dejaron al ser arrancadas (a los ángeles se les quitan las alas cuando bajan a la Tierra) al llegar a mi vida. Al no haber alas, igual sería: mis definitivas ansias de tocarla desnuda habrían sido complacidas. Dejar fluir la sexualidad luego, pero tan despacio, como para que ella no se dé cuenta. Por eso, a la orilla del mar de Chorrillos, ella se dejó tumbar a la arena, y dejó que le ausculte la espalda en pos de sus alas; en efecto, no encontré alas, pero no me decepcioné, sino que me encendí con la tersura unánime de su piel. Lo mejor vino después porque ella ji, ji, ji, ji, se reía así, como si hubiese premeditado ese ocaso tan impresionista. Su cabello se alborotaba y mezclaba con la arena, pero no pareció importarle. «¿Alguna vez has besado a alguien?», preguntó. «No a una mujer», le respondí, a lo que ella me miró confundido, por ello me apresuré a alegar: «O sea no a una mujer tan bonita como tú». «Oh no, de seguro lo dices para impresionarme», pero para impresionistas Monet o Cezane, porque yo no quería eso, sólo decía la verdad a medias. «No, no, en serio, no hay nadie más bella que tú, Mónica», «Sí lo sé. A lo que me refiero es que tú quieres impresionarme dándome a entender que has besado a muchas». Dio en el clavo. Me bajé, casi me deprimí. «¿Por qué esa cara?», «Es que es verdad. Ya tengo catorce, todos mis compañero han besado a una chica alguna vez, pero yo no», «Si tú quieres yo te puedo enseñar», «¿En serio?», me emocioné tanto… «Sí: es fácil», y empezó con su clase maestro. Las nociones previas me decían que al verla a pocos centímetros de mi rostro debía cerrar los ojos para disfrutar más de sus labios e intentar descubrir el sabor, mágico dulzor, que sus labios tienen. Todo se convirtió en algo mejor, cuestiones de principios, claro. Porque entre los pocos espacios cortos de saliva que dejó entre mis dientes, días después, incluso ahora, como magia indeterminada, busqué el favor de querer que su beso me lleve a la eternidad. Con los ojos cerrados, como espejos rotos, ella me veía desde todas partes. La vieja descortés gracias de sentirme menos acabó con una magnanimidad realizada por sus labios que sabían a miel. La besé… Y me quedé con la misma sonrisa durante una semana, en espera de otra tarde impresionista chorrillana

viernes, 6 de marzo de 2009

Tania es poesía

Con vuestro permiso escribo esto para ti...

Tania es de esas mujeres que siempre quise conocer, y cuando la conocí nunca supe qué hacer. Es que la diafanidad con que sus límpidos ojos me miraron desde el primer día, me dejó perpeplejo, alocado y al borde de la demencia pasional. Sus dedos eran (son) carmín, son rocíos de madrugada que placen en la perfecta coherencia con que mueve de aquí para allá las manos, muy retóricamente. Y después de cada verano, en ese verano interminable, cuando las golondrinas hacían nuestro verano en esas cuatro paredes que tú, Tania, y yo, casi siempre, si es que no le decía cárcel intelectual, salón de clases; después de ese verano, llegó nuestro otoño, cuando me viste hecho un pingajo y tú tan inalcanzable. Fue ahí, léelo bien, Tania, sólo ahí, cuando en su santiamén tus formas arequipeñas me cautivaron y me dejaron preso de este resabio llamado nostalgia.
Es que tus ojos brillantes, y la ternura opalina que tu piel profesaba, me dejaron absorto, casi en la demencia pasional, como te lo repito, Tania de mis fantasías. Y es probable que cuando vengas a Lima yo siga fantaseando con esos días, en que por más que puse obstusa oposición terminé, como tantos troyanos, uno en especial, perdido en la inconmesurable glamura de tus ojos color miel.
Recuerdo cada segundo con intensa locura y más. Tus risas alocadas que me alborotaban de par en par, que me hacía sentir que en esta vida es posible sonreír sin tener que fingir. Pero, cuando me dijiste, "amo a Héctor"; a ciencia cierta supe que cada locura que hiciera sería estúpida a tus ojos. Que cada posibilidad que yo me granje en tu cielo disoluto sería sólo la réplica de un cielo disoluto cualquiera. Y enloquecí, Tania. Ahora estoy declarado clínicamente loco y gran parte es por ti. No te recrimino. Sólo quiero que sepas que seguiré esperando y seguiré queriéndote querer como te quería querer en nuestra cárcel intelctual.

Ojalá encuentres a alguien que te escriba como yo. Y con el permiso de vuestra merced, me despido, deseándote secretamente, y esperando lo que tenga que esperar para volver a verte y decirte cosas que probablemente nunca te diré. Contradictorio, pero fatal y mío.

Un beso en la sien, y otro en la perfección de tu ser. Allí, en tu centro de gravedad.

lunes, 27 de octubre de 2008

Pérfida

Venerable dama, después de todo, lo lograste. No lo digo por el máximo fracaso en tu certamen de alaridos; sino porque al fin lo que tanto querías sucedió: terminé mi relación con tu dulce hermana. Alégrate, es un logro más en tus años de solista. Qué dirían, ¿verdad?, pues claro, un mesócrata descarriado, anarquista y cronopio para colmo, y si le añades lo de esquizoide, es peor, ¿cierto?, que anada en amores con tu hermana... Claro, felicitaciones, pequeña contante. Ojo, no es cantante sino CONTANTE, y no cualquier contante; sino de CHISMES. Y alégrate, porque de eso no pasarás. Es que es fácil opinar de algo que no se conoce... Por eso tus alardes pop-ulachos. Y esas mentirillas, porque vives de mentirillas. Eres la burgués más corrompida que existe y te engañas pensando que eres un cantante pop. Explotas a todos y no das nada y eso es ser el peor capitalista. Vives de arriba, que asco das. Te ríes del mundo y de las personas pero quieres que el mundo te alimente de fama. Otros te proporcionan lo necesario y tú sigues creyendo que es lo corriente. Qué inútil eres, que mantenida, mírate un poco, baja de ahí. Siempre estás en creerte una artista y te haces la genio. Cultivas tu aire ausente y despreocupado porque te supergusta hacerte la rara. Te haces copar, cómo engañas... Cómo disfrutas incumpliendo lo que en esa iglesia te inculcan, y no es para menos, cuando una sarta de palurdos fluctúan como moscas, para que no sea oiga grosero, en un terrón de azúcar caído de tu vaso de leche.

Pero, claro tú qué sabes de poesía y de melomanía. ¿Sabes quién sabe de melomanía y es una verdadera? Una SEÑORITA que pasea mi apellido por el país, y se llama Mabela Martínez, y sabe de múscia y se cataloga como verdadera melómana. Nosotros somos lagrimones a su lado, y no conformo con eso, no sé tú. Termino este dolor anarco-enamoradizo con una frase que te debe de encantar, quizá porque desconces su significado: Todo lo que se hace en esta vida, se paga. Y vuestra cuenta ya está gordita, créeme. Yo hablo con Dios, cuando puedo, y él me dice eso...

lunes, 20 de octubre de 2008

A ella

Te rogué tanta piedad, y no recibí una línea de ti. Por eso estas lineas:

Desde aquella vez en que fuimos novios, me quedó ese resabio, esa duda, ese gusto por las chicas que tienen el cabello negro y usan lentes. No sabes cuánto añoro esas noches. No sabes cuánto añoro ese cabello despilfarrándose por la cama. Y esos mechones entres mis dedos. Y esos mostachos. La más bella historia de amor que tuve. Considéralo como una carta de amor, que se pinta descreído entre mis líneas. Nada es más amado, como cuando te perdí. No he vuelto a sentir lo mismo. Quizá, sí mejor; pero no igual, y eso te hace única.

Ojalá entiendas el alma de estas líneas y sonrías porque en mí siempre tendrás un silencioso admirador que esperará lo que haya que esperar por un último beso, porque me debes uno, el de despedida. Y siempre que mire tu casa recordaré que tus sentimientos, cual palomas erráticas, anidan en un pérfido pecho.
Si gustas llámalo despecho. Es más seguro estar en el olvido que morir en este precipicio abúlico y engorroso llamado añoranza de tus noches...

jueves, 9 de octubre de 2008

A SANDRA

"Sabina es un mejor autor que cantante", en eso estoy de acuerdo. Y su voz, rajada, triste, crepitante, profunda, lacónica. Qué bueno es carecer de inteligencia para sentirse bien criticando lo que no se entiende. Por eso, entre otras cosas, dejé que escribieras y vomitaras lo que quisieras de tus cantantes, buenos de por sí; pero exagerados y llevados al mesianismo ofensivo hasta para el mismo Mesías. ¿Perales? ¿Sabina?... ellos sí son poetas con neuronas frente al impresentable de Arjona, que parece que en su compu tiene una lista de palabras con otras que riman. Especialista en el absurdo más abominable, canciones como "Dime que no", "Tu reputación", "Parece que no estoy tan solo" tienen letras y poemas que ni él mismo se creería.

Pero, como te dije, Sandra, soy ferviente sabinero y es que sé qué consumo, pues. Sé de lo que hablo. ¿Charlatán? Claro, es fácil decirlo cuando no se lee más que las canciones pop y no un buen libro del Gabo, Reverte o Bolaño. Pero, bueno, sigo con mi apología: Sandra, tienes cara de genio. Y tus sentencias. Se nota tu lucidez en entender la musica pop-ular, pero no los juglares urbanos, en saber diferenciar el producto enlatado y lo que nace del alma. La voz puede ser quebrada y ser toda musica, y puede ser toda perfeccion y no ser nada, solo basura. Sandra, ya que eres tan petulante y tan profunda, aprende a captar lo escencial, no la cascara.

De acuerdo con que la voz de Sabina es pésima. Pero así me encanta, porque Sabina es un genio de genios. Su voz es única y su temple aguerrido. Por eso lo admiro. Lo ubico con Beethoven, Mozart, Calamaro, Charly y Serrat. Por que un melómano lo abarca todo, no se centra en una sólo género. Te en cuenta que tengo 19 años y eso son dos años más de música y de libros.

Un abrazo descreído...

Ser ofensivo es tu moneda,y yo doy al cesar lo que es del cesar.

sábado, 2 de agosto de 2008

Pandajjjjj

Excepto la calidad del sonido (si acaso eso), esa canción es un asco.

"So violento, so macabro", así se llama esa canción, emblema, trascendental en la mal llamada cultura Punk. El videoclip que ronda como un ave por la red, es una muestra patética, exagerada y pésima del amor. Su letras es pavorosa, ruin, ordinaria. Verso libre, rima asonante, hipérbaton, son algunas de las cosas rescatables de esa canción. Yendo al plano musical, no creo, perdonen la subjetividad, que sea una canción, como algunos punkekes cree, una canción digna de admiración. No es lo mejor, si acaso puede, ofrecernos Panda.

Panda: grupete mejicano, pleñudos como Camila, absurdos como el racismo, patético como ver a un punkeke cortarse las venas. La voz del desgreñado ese no es apta para cantar un ritmo tan apresurado e inentelegible como el Punk, ¿o sí?. Muy a prisa, como caballo de carrera, va la batería resonante, chillona y aturdidora. ¿Cómo pueden cantar una canción de amor con esa voz, esa música tan espantosa? Ah, es que no es de amor, dicen, es de despecho. Entonces eso el punk: un ritmo de despecho.

El videoclip de "So violento...", es realmente una tontería, una porquería; insta al suicidio. Pienso que el suicidio es una manera de ejercer nuestra condición de ser libres. No nos dejaron elegir si queríamos venir a este mundo infame, nadie nos consultó, simplemente tuvimos uso de razón y acá estábamos; por eso, al menos deberían dejarnos elegir el día, el momento de nuestra muerte. Pero esta canción, Dios mío, insta al suicidio de una forma desfachata, ridícula. La mejor forma de morir es ahorcado, no hay mucho sufrimiento. Estos, perdonen la palabra, idiotas proponen cortarse las venas. Es ridículo, pues, primero sentirás el dolor del corte, necesarimente tienes que comprometer una vena. Segundo, sentirás como el líquido vital sale de ti, oh libertad. Luego, cuando no aguantes el dolor, querrás buscar ayuda y los pies te pesarán, te desvanecerás. Y verás tu cuerpo enrojecido e inerte, pobre de ti, punkeke suicida.

Analicemos la letra. Este verso: "Te tengo amor obsesivo, un poco tétrico". Eso no es amor. Algo obsesivo no es amor, es una adicción, una enfermedad. Y, aunque Calamaro le cante a esa musa de ojos verdes que tu amor es mi enfermedad, no es obsesivo. La obsesión es la pérdida de razón en el sentimiento. Dicen que el amor verdadero no hace sufrir, bien, asumamos eso como dogma y lean este verso: "Te invito a sentir malestar sin fin", pregunto: ¿eso es amo? No lo creo. Lo mejor del amor es que uno puede ser uno mismo, espontáneo, entonces, ¿por qué sugiere este tipejo, el autor de la letra, que hay que ser calculador?

Una verdadera porquería. Por eso, me quedo con Serrat y Sabina, Calamaro y Charly, La Bersuit y la Trova. Me quedo con la verdadera música. Epa, Bob Dylan. Tú qué opinas, mi fiel amigo, Carlos. Recuerda: De Martínez a Martínez.

sábado, 7 de junio de 2008

Sonriente pensativa

A quien se lo dedico, sabe perfectamente
que se lo dedico a ella...
Tristeza y Soledad

Qué bella que estás, sonriente pensativa;
espero los recreos para verte y enloquecer.
Todos mis gustos se proyectan en ti;
y espero las salidas de clase para conversar contigo
un poco, sonriente pensativa.

Qué provocativa que me pareces,
de seguro ya lo sabes, diva excitante.
Esa cola es el fruto más exquisito,
y esos senos, pequeños, mi disfrute total.
Quisiera raptarte una noche y hacerte mía en un telo,
y, si puedes, pasamos la noche juntos
en el auto de papá.

Hemos pasado tanto tiempo a solas,
aprendimos a no vivir separados.
Existe una afinidad entre los dos,
"Sácame de esra tortura, o déjame en la nada
-lo dijiste cuando no quise pedir perdón aquella vez-,
pero de una vez rompe tu silencio".
"Por tu bien, es mejor alejarnos un tiempo".

"Una desoladora tristeza, un desencanto inútil.
Te extraño. Esta distancia es una tontería.
Tuve una novia, pero no pude olvidarte.
Ahora tengo otra pareja, me quiere mucho,
pero no le puedo corresponder, no la merezco,
no soy para ella, sino para ti, sonriente pensativa"

Ha pasado tanto tiempo, quisiera verte.
Estoy dispuesto a replantear mi vida a tu lado.
Dejo atrás todo, me olvido de dolores y distancias...
Si me das otra oportunidad, me invento
una vida apacible y perfecta como la que te hubiese dado,
si te quedabas conmigo, si tus padres me aceptaban
como lo aceptan a tu nuevo enamorado, sonriente pensativa.

Dos sonetos: uno de amor; él otro tétrico.

Iguales en tantas cosas




A Claudia, saber que existes me tranquiliza




Tú, dama prohíbida y elevada;
yo, extranjero en tu cielo absoluto.
Tú, ángel con el ala izquierda quebrada;
yo, un tonto, un ingenuo disoluto.

Tú, lágrima de una tristeza ausente;
yo, noche que te embriaga dulce y lenta.
Tú, reina entre toda la gente,
mis aromas; yo, tu peor vestimenta.

Yo, marido huérfano de mujer;
tú, sola como la soledad misma,
tan callada, cúspide de mi prisma.

Yo, tu alivio y sin ganas de perder
tu beldad descreída. Reina de diosas.
Nosotros: iguales en tantas cosas.


Añoranza de tus noches







A Jael, efusivo deseo del cual surgen visiones





Tú, religión; yo profano.
Tú sueñas con el mar; yo felizmente
casado. Tú me tiendes la mano.
Yo, insoportable, recibo sonriente

ese paraíso terrible, infierno triste.
Yo en busca de un buen psiquiátra;
tú, aprendiendo a consevir el mar, diste
gran parte de ti: fui tu peor Sinatra.

Tú, enfermedad que ya no tiene cura.
Yo libro prohíbido, novio sin novia,
triste como una pena que se agovia,

Tú aliviaste lo peor de mi locura.
Yo, esquizoide, cristiano, sin abrigo
que de noche añora recaer contigo.